El sol  y nuestra salud

Cuando llega el verano nos acordamos del sol, nos exponemos mas a sus rayos y estos influyen sobre nosotros. Desde el estado de ánimo, la formación de vitaminas, hasta la aparición de cánceres, el sol influye en nuestra vida produciendo un amplio abanico de consecuencias.

 

La luz solar nos ayuda a mantener los ritmos de sueño y a que nos mantengamos despiertos durante el día, favorece la producción de vitamina D a partir de una provitamina, que hace que nuestros huesos tengan una buena salud, nos ayuda a mantener nuestra temperatura corporal. Para la formación de la vitamina D necesaria para el buen funcionamiento de nuestro metabolismo e suficiente con estar unos quince minutos al día expuestos al sol. También el sol mejora el estado de ánimo en algunas formas de depresión estacional.

 

Sin embargo el sol puede producir problemas como quemaduras solares o eritemas, puede acelerar la aparición de cataratas en nuestros ojos, envejecimiento de la piel, arrugas y pérdida de elasticidad de la piel, reacciones alérgicas al sol, daños en el ADN celular y aparición de melanomas, fenómenos de inmunosupresión, favoreciendo la aparición de herpes, fotosensibilidad.

 

El riesgo de padecer un melanoma o cáncer de piel se ve incrementado si tenemos lunares o pecas o la piel muy clara, pero no quiere decir que los de piel mas oscura no lo puedan padecer. También el riesgo de su aparición aumenta en personas que tengan antecedentes familiares de melanoma. Este tipo de cáncer de piel puede extenderse profundamente a capas mas internas y a órganos del cuerpo.

 

La mejor forma de evitar y prevenir el cáncer de piel es limitar la exposición solar, especialmente en  las horas de mayor incidencia (10 a.m. ttreinta minutos antes. a las 4 p.m.).

Otras medidas de protección son evitar la luz solar directa, usar ropa que nos proteja, gafas de sol, gorra y protectores solares.

 

Podemos usar fotoprotectores solares adecuados a nuestra piel. Es muy importante que te los apliques antes de salir a la calle, al menos treinta minutos antes. Algunas sustancias como las vitaminas C y E contribuyen a la protección de tu piel frente al sol, también los carotenos, presentes en verduras de colores naranja y amarillos, como las zanahorias.

 

Para la protección solar de tus ojos debes usar gafas de sol con la protección adecuada, es aconsejable usar las que se venden en establecimientos sanitarios de óptica, donde te orientarán según tus necesidades.

 

Tampoco debemos olvidarnos de algo muy importante cuando estamos bajo el sol y es la hidratación, debemos recuperar la pérdida de agua de nuestro cuerpo, producida por las altas temperaturas y la evaporación.

 

Manuel Ángel Galván González

Lcdo. en Farmacia

Grado universitario en Óptica

Grado universitario en Nutrición Humana y Dietétitca

Audioprotesista

Ortoprotesista

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