¿Amor o traición?, las últimas palabras que escuchó Hernán Peraza.  “Ajeliles jujaques aventamares.”

¿Amor o traición?, las últimas palabras que escuchó Hernán Peraza.

Ajeliles jujaques aventamares.

Un artículo de Roberto C. Melo López.

 Fotografías Proyecto Guanil.

Nunca sabremos la realidad de los acontecimientos, sólo podremos intuir lo que verdaderamente ocurrió estudiando los retazos de la historia que se conservan en viejos legajos, leer atentamente como han ido cambiando las versiones de los que cuentan la historia, de los que tomaron las fuentes de sus predecesores, de los que se esfuerzan por dar significado a algunas antiguas palabras, para tratar así de desvelar una historia oculta y sepultada por el paso imparable de los siglos.

Ajeliles, jujaques aventamares (huye que estos van a por ti, significado según Marín de Cubas.)  probablemente son éstas las últimas palabras que escuchó Hernán Peraza, de los labios de Iballa, antes de morir atravesado por el arma arrojadiza con la que Hautacuperche le dio muerte. También son las únicas referencias que aparecen en documentos históricos de la antigua lengua que hablaban los indígenas gomeros.

“… siendo ia medio dia resono encima del risco un grandioso silvo a el qual salio la vieja otra vez, y dixo a Hernán Peraza estos mis parientes te quieren matar, o prender huie, viste mi ropa ve presto a la fuente por agua, luego el se vistió una saieta de paño azul tosco y otra negra se puso en la cabeza, y con un cántaro debajo del brazo se salio corriendo de la cueva, la vieja que lo conocio les dixo aunque estaba bien distante alla ba, aquel es seguidle, y a esta voz salió Yballa y dicele en su lengua estas palabras Ajeliles, jujaques aventamares, que significan: huie que estos ban por ti.” Tomás Arias Marín de Cubas (1643-1704). Historia de las siete Islas Canarias. Lib.II cap.XII.

Podríamos quedarnos aquí que ya es bastante, pero cuando tuve constancia de la existencia de estas palabras por primera vez de mano del incansable investigador sureño don Nelson Díaz Frías, la curiosidad se apoderó de mi cabeza. Aparentemente podríamos pensar que entre Iballa y Hernán Peraza existía una relación pasional que vivían a escondidas en la cueva de Guahedum, consentida por la hermosa joven indígena. Y que con estas palabras Ajeliles, jujaques aventamares (huye que estos van a por ti, según significado Marín de Cubas) Iballa trata de advertir y salvar a su amante.

 

Sin embargo en la magnífica obra de Dominik Josef Wölfel: Monumenta Linguae Canariae, Vol.II, pag. 453, se desgrana esta frase tratando de encontrar su verdadero significado en una búsqueda comparativa con los dialectos bereberes y teniendo en cuenta las letras que pueden haber variado. Tenemos pues, en definitiva: ahelibes, huhaques aventamarec = ahel i-bes, huhaque saben tamarec= ahel i-bes huhak sa aben tamarä-k. La frase resultante está en excelente bereber y significa literalmente: “Ea, ¡corre, huye! ¡van a trepar por tu camino!”. Pero no contento con este resultado trata de profundizar aún más en cada palabra y lo primero que le llama la atención es que las tres palabras terminan en –es, lo cual, con total seguridad, no es fruto ni de la mera casualidad ni de un error de Marín de Cubas. De aquí que la primera palabra (ajeliles) pudiera muy bien derivarse: a-yelil- es “síguelo,detenlo” o algo parecido. La segunda (juxaques) ´suhag-es “síguelo rápido” y la tercera de las palabras (aventamares) una palabra compuesta: aven “¡Ve hacia arriba!”, t-mares “¡atrápalo!”. Con lo que la sonada frase no iría dirigida hacia su amante al que trataba de proteger, sino todo lo contrario, a uno o a varios de sus perseguidores.

Tras este viaje por estas curiosas palabras veo sin duda a Hautacuperche lanzando el primer silbo al vacío que recorrería la isla en breve.  Los silbos se fueron enlazando y cruzando montañas y barrancos llevando la amarga noticia: “¡ya se rompió el gánigo de Guahedum!”. Cuando los silbos llegaron a la gran torre, Beatríz de Bobadilla juró vengar con sangre la muerte de su esposo y la paz en la que los gomeros habían vivido hasta ese instante, se truncó para siempre.

El lingüista Wölfel nos ofrece un estudio profundo sobre el significado de Hautacuperche —nombre del gomero del que, según las crónicas mató a Hernán Peraza— él propone analizar Hautacuperche como a-u-ta-Kuperte y que explica a través del ahaggar au-tekubbirt “el que lleva consigo la felicidad”.

La conocida frase ajeliles jujaques aventamares, que Iballa le dice a Hernán Peraza en el episodio trágico de su muerte, es el único texto que se nos ha transmitido de la antigua lengua de los indígenas de La Gomera.

Según la tradición oral recogida por Juan Bethencourt Afonso, en las tierras cercanas a Chío fueron a refugiarse dos de los gomeros que se habían sublevado y habían matado a Hernán Peraza; huyendo de la muerte segura tras conocer las sangrientas acciones que emprendió Beatriz de Bobadilla contra el pueblo gomero para vengar la muerte de su esposo, ambos cruzaron la corta distancia marítima que separa a las dos islas en esa zona y se cobijaron en la cueva de los gomeros alzados, que así se la conoció durante siglos. Los allí escondidos fueron descubiertos a los dos días, pero se les perdonó la vida y pudieron medrar formando hogar, de manera que en el siglo XIX se consideraban descendientes suyos en Chío los miembros de la familia Álvarez. La citada cueva de los alzados gomeros, cuya venturosa historia ha perdurado en la tradición popular hasta la actualidad, fue refugio sin duda de los que también escucharon estas palabras: – ajeliles jujaques aventamares.

Un artículo de Roberto C. Melo López.

 Fotografías Proyecto Guanil.

 

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