Grafología

¿A Quién no le causa curiosidad saber que significan los rasgos de su propia escritura?

La Grafología despierta la curiosidad desde el mismo momento en el que se nombra. Y es que tiene ese sorprendente poder de embaucar a la personas, al conocer que esta ciencia estudia la personalidad a través de la escritura.

Conocer esta técnica proyectiva, es adentrarse en un mundo fascinante y sorprendente, ya que a medida que vamos teniendo conocimiento de ella, descubrimos el  impresionante alcance que tiene; desde la interpretación de  los rasgos más generales que componen la personalidad;  hasta la capacidad de profundizar  en  los aspectos psicológicos (Grafopsicología), incluyendo la detección de las afectaciones que sobre la personalidad pueden tener determinadas patologías (Grafopatología)

Aunque los intentos por conocer la personalidad por medio de la escritura son más antiguos, es en 1871, cuando Juan Hipólito Michon, acuñó el término ”Grafología” para el estudio, sistematizado por él, del carácter por medio de la observación de la escritura manuscrita. La grafología y la psicología van de la mano, es por ello, y muy importante, no compararla con el esoterismo, adivinación, etc. Es una ciencia,  y como tal, tiene sus fundamentos científicos que la verifican y conforman en plenitud.

Cuando escribimos no solo utilizamos un complejo proceso neurofisiológico, si no que además, psicológicamente hablando, plasmamos una parte consciente e inconsciente que deja huella en la escritura. Y que, por lo tanto, dará paso a que podamos descubrir aspectos muy profundos sobre la personalidad y los sentimientos. Matilde Ras habla de la escritura como” un espejo encantado donde se refleja la faz misteriosa del alma”

¿Por qué actuamos de una manera u otra?, ¿Qué nos limita o impulsa?, ¿Cuáles son nuestros objetivos?, ¿Qué nos preocupa?, ¿Somos tímidos, extrovertidos o las dos cosas?, ¿Qué pensamos sobre nosotros mismos?, ¿Qué nos duele o nos hace daño psicológicamente?, ¿Qué nos hace feliz y entusiastas?, ¿Qué tan inteligentes somos?, ¿Cómo hemos evolucionado?, ¿Cuánto nos afecta o importa la opinión de los demás?, ¿Cómo nos enfrentamos a las diversas situaciones de la vida?…

El orden, la velocidad, la inclinación, el tamaño, la presión, la cohesión, la forma y la dirección son los géneros gráficos que se analizan en un cuerpo escritural y que aporta información acerca de nosotros. Además, la Psicografología indaga en los por qué de todas las cuestiones, no se queda sólo en lo más externo, sino que profundiza en la parte psicológica. Por ejemplo, si una escritura muestra a una persona introvertida, tímida y retraída, actuará buscando el conflicto que se generó para que esta persona tenga estas características.  ¿Cómo sabemos si somos más extrovertidos o tímidos? La extroversión la encontraremos en una serie de características que pueden ser; Letra grande, inclinada a la derecha, rápida… y una persona más introvertida, tenderá a escribir con letra pequeña, inclinación a la izquierda, escritura muy pegada… La inteligencia también habla en las formas rápidas, a mayor es la velocidad del cerebro, mayor es la manifestación de la velocidad escritural. Por eso decimos la expresión ”tiene letra de médico”. Otra expresión muy utilizada es : “vamos a poner los puntos sobre las ies”, esto es así, porque la “i” es una letra refleja que habla sobre la claridad, la atención, la precisión, etc. Es muy importante decir, que en Grafología todo es relativo. Es necesario un exhaustivo análisis para no inducir al error. Ya que toda persona es un ser único con un mundo por dentro.

Cuando escribimos nos representamos a nosotros mismos socialmente, desempeñando el rol social, por ejemplo; como nos comportamos en sociedad, que es lo que queremos que los demás piensen de nosotros, que buscamos en los demás, que trato tenemos con los otro, etc. Pero cuando firmamos, hablamos de nosotros mismos; “la firma es el espejo del alma” justo ahí encontramos toda nuestra esencia, todas nuestras verdades; más de las que podemos imaginar e incluso de lo que nos somos conscientes.

Escribir es, en definitiva, dibujar nuestra esencia, crear nuestro autorretrato. “La mano es la que escribe, pero el alma la que dicta” (Michon)

Artículo realizado por:

Alicia León Psicografóloga y Perito Calígrafo

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