Estantería DIY: consigue más espacio de almacenaje

Almacenamiento extra con cajas de madera

En estos últimos años, hemos visto el resurgir del estilo «vintage» y como se ha puesto de moda el reciclaje de muebles y decoración variada. Una combinación de ambas es lo que os traemos en el siguiente post.

Con unas simples cajas de madera y unos pocos materiales de andar por casa, seremos capaces de crear de forma muy fácil y económica nuestra propia estantería, para que puedas darle un toque diferente a tu hogar y a la vez, conseguir un espacio extra aprovechando las paredes del salón.

Empecemos haciendo acopio de los materiales que necesitaremos para montar nuestra estantería:

  • lápiz
  • nivel
  • papel de lija
  • tornillos y tacos
  • taladro
  • pintura o tinte para madera (opcional)
  • barniz protector
  • brocha y cubeta
  • cajas de madera

El primer paso, será lijar bien con nuestro papel de lija todas las cajas que vayamos a usar en nuestra estantería. Lo ideal es utilizar primero un papel de lija de grano medio, así quitaremos la mayor parte de los residuos grandes que pueda tener la caja. Luego, pasamos una lija de grano fino, justo antes de darle el acabado final con pintura o protector. Iremos dando varias pasadas cada vez, quitando poco a poco la capa superior de la madera y dejándola lo más liso posible.

De esta forma, el producto que apliquemos posteriormente no tendrá problema en adherirse.

Una vez tengamos lijadas las cajas, pasamos a pintar, dar un tinte, o si lo preferimos, aplicar un barniz transparente y dejarlas al natural. Lo dejamos a vuestra elección y al estilo que le queráis dar a vuestro hogar.

Con la brocha, vamos dando pasadas siguiendo el sentido de la veta de la madera, hasta cubrir bien toda la superficie. En este paso, es importante no pasarnos con la cantidad de producto, ya que podemos dejar zonas con exceso de pintura y el acabado no será del todo limpio.

Cuando hayamos terminado, dejamos secar el tiempo recomendado por el fabricante del producto.

¡No olvidéis lavar muy bien las brochas y accesorios de pintura después de usarlos!

Así la próxima vez, podremos usarlas de nuevo y alargamos la vida de nuestras herramientas.

El siguiente paso es estructurar nuestra estantería. Podemos unir las cajas de forma vertical, horizontal o una mezcla de ambos, no hay límites. Cuando nos hayamos decidido con la combinación, usaremos el taladro para agujerear las cajas y procedemos a atornillarlas unas a otras. De esta forma, evitaremos que la estructura se nos mueva y nos quede torcida.

Una vez tenemos nuestras cajas unidas y bien firmes, pasamos a colgarlas de la pared. Primero presentamos la estantería en la pared que queramos, elegimos el lugar adecuado y centramos, marcando con el lápiz.

Depende de la estructura y diseño que le hayamos dado a la estantería, necesitaremos poner más cantidad de puntos de anclaje. No es lo mismo colgarla en horizontal y con varios niveles, que colocarla de forma vertical una encima de otra.

Con el taladro en mano, comenzamos a agujerear la pared, metemos los tacos y los tornillos y enganchamos la estantería a la pared con cuidado. Cogemos el nivel y comprobamos que está totalmente recta, en caso contrario, deberemos medir de nuevo y volver a taladrar.

Otra opción si no queremos colgar la estantería de la pared, es colocarle unas patas y convertirla en una estantería vertical de pie. Podemos conseguir estas patas en cualquier centro de bricolaje o ferretería.

Finalmente, toca decorar la estantería. Podemos hacer uso de libros que tengamos por casa cogiendo polvo y colocarlos de manera horizontal. Plantas colgantes como pequeños helechos son ideales para este tipo de estantería, aunque si no queremos dedicarle mucho tiempo, los cactus también son una buena opción. Jarrones, figuras, relojes, fotos…

¡Lo dejamos a vuestra imaginación!

Artículo realizado por:

M. Barreto

 

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