EDUCANDO EN EL CARÁCTER, HACEMOS JUGADORES MÁS EFECTIVOS.

Artículo realizado por: Miguel Hernández Chitty

Acabo de leer el libro de los 7 hábitos de la gente altamente efectiva de Stephen Covey; al que yo considero  una obra de arte, que si la llevamos al tenis seguramente lograríamos jugadores con una capacidad mayor de sobrellevar los problemas, las frustraciones y de buscar las mejores soluciones en momentos determinados tanto a nivel personal como a nivel deportivo. Al final que buscamos los entrenadores; que nuestros alumnos aprendan a jugar bien al tenis, que intenten tener  éxito en la vida, o que  en ese camino recorrido aprendan a ser personas de carácter y proactivos.

Covey hace énfasis en construir carácter más que en lograr el éxito. No hay efectividad sin disciplina y no hay disciplina sin carácter.

En resumidas cuentas, debemos entrenar el carácter, formar la disciplina y así obtendremos jugadores efectivos. Y para mí un jugador efectivo es aquel que logra cumplir todos sus objetivos, y llegar a cumplir sus objetivos es tener éxito.

Covey expone que el éxito del cualquier esfuerzo depende siempre de hacer las cosas en armonía con los principios asociados al éxito. Y lamentablemente  la vida de hoy en día mantiene en muchos, una  forma de pensar que rompe con los principios naturales que nos llevan al éxito; por ejemplo: el miedo y la inseguridad que inunda a muchas personas. Miedo al futuro. Miedo al fracaso. El querer las cosas “YA”. Muchas personas quieren que las cosas pasen ahora. Muchos jugadores quieren ver los resultados “YA”. La culpa y el victimismo. Si no hubiese heredado ese mal genio de mi padre. Si ese árbitro no me tuviera rabia. La desesperanza. Cuando sucumbimos a la creencia de que somos victimas de nuestras circunstancias y nos dejamos vencer por el determinismo, perdemos esperanza, perdemos empuje  y nos paralizamos. La falta de equilibrio existencial. Nuestra cultura nos enseña que si queremos algo en la vida debemos sacrificar las cosas realmente importantes para poder llegar al éxito. El profundo deseo de sentirte comprendido. La influencia empieza, de hecho, cuando otros sienten que usted se abre a la influencia de ellos, sino no es así no se le prestara atención. Conflictos y diferencias. Instar a dos personas a ceder algo en sus posiciones para alcanzar un punto medio aceptable, lo cierto es que ninguna de las dos termina satisfecha.

Unas de las claves que el autor hace referencia como principios para no estancarnos son:

A nivel mental. Leer amplia y profundamente; educación continua.

A nivel del corazón. Escuchar atenta y respetuosamente y servir a los demás aporta la mayor realización y gozo personal.

A nivel espiritual. Reconocer que la fuente de nuestra necesidad básica de sentido y de las cosas positivas que buscamos en la vida son los principios, y personalmente creo que esos principios, así como las leyes naturales, tienen su origen en las creencias personales; Dios, Jehová, Ala, Etc.

Siguiendo con la ética del carácter, esta enseña que existen principios básicos para vivir con efectividad, y que las personas solo pueden experimentar un verdadero éxito y una felicidad duradera cuando se aprenden esos principios y los integran en su carácter básico.

Esta ética del carácter con la que debemos enseñar a nuestros hijos y alumnos se basa en la idea fundamental de que hay principios que gobiernan la efectividad humana, leyes naturales de la dimensión humana que son reales, tan constantes y que indiscutiblemente estas allí como las leyes de la gravedad universal en la dimensión física. Nosotros no podemos quebrantar los principios que gobiernan la efectividad humana. Solo podemos quebrantarnos a nosotros mismos y en contra de los principios.

Estos principios emergen a la superficie una y otra vez, y el grado en el que las personas  los reconocen y viven en armonía con ellos determina que avancen  hacia la supervivencia y la estabilidad o hacia la desintegración y la destrucción.

Parecen existir en todos los seres humanos, independientemente de su condición social, raza o religión, incluso aunque puedan verse sumergido o adormecido por tales condiciones y por la deslealtad.

Principios que forman la ética del carácter:

La rectitud; a partir de la cual se desarrolla todo nuestro concepto de la equidad y la justicia. La rectitud puede definirse y lograrse de maneras muy diferentes, pero la conciencia que se tiene de ella es casi universal.

Entre otros ejemplos se cuentan también la integridad y la honestidad. Estas crean los cimientos de la confianza.

La dignidad humana; sostiene que hay una verdad evidente por la cual todos los seres han sido creados iguales y dotados de ciertos derechos inalienables, contándose entre ellos los derechos a la vida, a la libertad y a la búsqueda de la felicidad.

El servicio o la idea de contribuir. Se destaca la importancia de ayudar a los demás. Y de estar comprometido a una causa.

La calidad o excelencia. Se refleja en hacer las cosas de la mejor manera posible, siempre tomando un compromiso hacia la excelencia.

El potencial; es la idea de que todos tenemos una capacidad embrionaria y de que podemos crecer y desarrollarnos, liberando cada vez mas potencial, desarrollando para vez mas talentos.

El principio del crecimiento;  que está muy ligado al del potencial y que es el proceso de liberar potencial y desarrollar talentos, con la necesidad correlativa de principios tales como la paciencia, la educación y el estimulo.

Estos principios son verdades profundas, fundamentales, de aplicación universal. Se aplican a los individuos, las familias, los matrimonios, etc. Cuando estas verdades se interiorizan como hábitos, otorgan el poder de crear una amplia variedad de prácticas para abordar diferentes situaciones.

Los principios no son valores. Son directrices para la conducta humana que han demostrado tener un valor duradero, permanente. Son fundamentales.

Artículo realizado por: Miguel Hernández Chitty.

Un comentario sobre “EDUCANDO EN EL CARÁCTER, HACEMOS JUGADORES MÁS EFECTIVOS.

  • el 5 mayo, 2017 a las 11:01 am
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    Totalmente de acuerdo.
    Damián ,el profesor de tenis de mi hijo, dice que “hay que perder muchos match-balls para ganar el primero”…

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